P R O G R A M A
Luisandro Salcedo: Elegía de los inocentes [8’]
Sexteto Místico: Ana Emilia Castañeda García, flauta; Daniela Sierra Díaz, oboe; Eduardo Muñoz, saxofón; Carlos Chimal, guitarra; Nayeli Arroyo, arpa; Ezequiel González, piano; Rogelio Maximiliano Flores Vergara, dirección
Alex Glozsa: Kokoli [6’]
Nayeli Barrón, flauta
Saúl Atzin: Estoy solo [9’]
Trío Klang: Carla María Arredondo Soto, viola; Aldo Flores, clarinete; Roberto Cruz, piano
PAUSA
Luis Santiesteban: Sonomorphosis [15’]
Gerardo Zárate Terrazas, guitarra; Luis Santiesteban, electrónica
Alejandro Ariza: BSOD.ETZE [7’]
Rafael Sánchez Guevara, viola da gamba; Alejandro Ariza, electrónica
Ana M.E.: Casiopea [7’30’’]
Carla María Arredondo Soto, viola; Ana M.E., electrónica
Juan Andrés Vergara: Ornitographies [9’]
Carlos Gándara, violín I; Andrea del Águila, violín II; Érika Ramírez, viola; Mónica del Águila, cello
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Sobre las obras
Luisandro Salcedo: Elegía de los inocentes
En 2022 se registraron en México 814 homicidios con arma de fuego de personas entre 0 y 17 años, de los cuales 809 fueron dolosos y cinco culposos. Integrada por cinco miniaturas, esta obra busca honrar la memoria de las infancias y adolescencias que han perdido la vida a causa de la violencia armada, al tiempo que invita a la reflexión sobre una de las problemáticas más graves del país. En un contexto marcado por profundas desigualdades y altos índices de violencia, la pieza propone un espacio de escucha y memoria.
Alex Glozsa: Kokoli
Kokoli surge como una respuesta a la política migratoria y a las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). La obra parte de una experiencia emocional marcada por la indignación, la impotencia y la sensación de que el amor quedaba desplazado por la violencia y el rechazo. Sin embargo, a lo largo de su proceso creativo, esas emociones encontraron un punto de coexistencia. El resultado es una reflexión sobre la tensión entre el odio y la compasión, que desemboca en una resignación frente a un mundo profundamente fracturado.
Saúl Atzin: Estoy solo
Estoy solo retrata un periodo de profunda oscuridad personal. La obra concibe al trío como tres dimensiones de un mismo ser: la viola representa el dolor físico, entre lamentos y estallidos; el clarinete encarna el peso de una ausencia que persiste en la memoria; y el piano da voz al alma, que acompaña al cuerpo en su sufrimiento. La pieza desarrolla la narrativa de una madrugada de insomnio, donde el descanso resulta inalcanzable hasta que el individuo silencia una parte de sí mismo, aunque el recuerdo de su tormento permanezca.
Luis Santiesteban: Sonomorphosis
Sonomorphosis explora la "anamorfosis sonora" mediante un collage de fragmentos para guitarra, funcionando como metáfora de la identidad latinoamericana contemporánea. La obra propone una estructura en constante transformación donde la electrónica fija y el intérprete —concebido como una escultura sonora viva— guían al artista sonoro, quien a su vez dirige al público en un proceso de co-creación. A través de la improvisación, lo determinado y lo indeterminado convergen, exigiendo al oyente una escucha activa y desplazada para revelar la unidad de sentido de la identidad latinoamericana que se oculta tras la distorsión aparente de los materiales electroacústicos.
Alejandro Ariza: BSOD.ETZE
Esta obra explora la arqueología digital y la nostalgia por futuros que nunca llegaron a materializarse. Inspirada en la estética de los primeros sistemas operativos y en los renderizados computacionales del siglo XX, articula un diálogo entre tres temporalidades: la viola da gamba, como un elemento anacrónico que irrumpe en un ecosistema ajeno; el soporte fijo, como un futuro imaginado que ha quedado atrapado en el pasado; y el público, situado en el presente, como testigo de ese encuentro. La pieza propone una reflexión sobre la velocidad con la que las utopías tecnológicas terminan por convertirse en ruinas digitales.
Ana M.E.: Casiopea
La obra explora las posibilidades tímbricas y texturales de la viola mediante amplificación, soporte fijo y electrónica en tiempo real. Inspirada en la constelación mitológica del mismo nombre, la obra propone un espacio sonoro donde luz y sonido se entrelazan. A través de técnicas extendidas, la viola genera timbres inusuales que desafían su rol tradicional. El soporte fijo, construido a partir de grabaciones procesadas de la propia viola, y la electrónica en vivo expanden y transforman el sonido, creando una experiencia inmersiva, etérea y en constante metamorfosis.
Juan Andrés Vergara: Ornitographies
«No me interesaba hacer una foto descriptiva de la posición del cuerpo del ave en cada punto. Lo que quería era que se perdiera totalmente la forma del ave y te quedaras con la trayectoria. Es decir, yo no hago fotos de aves; hago fotos del movimiento de las aves.» Xavi Bou, 2020.
Inspirada en la obra fotográfica de Xavi Bou, esta pieza traslada su aproximación al ámbito sonoro. Así como sus imágenes revelan las trayectorias de las aves en lugar de sus cuerpos, la obra renuncia a una representación descriptiva de la melodía para hacer perceptible su desplazamiento. Las líneas melódicas se transforman en estelas reverberantes y difusas, donde el interés ya no reside en la forma de la melodía, sino en el movimiento que esta deja a su paso.